La Real Academia dice: verborrea. 1. f. coloq. Verbosidad excesiva. verbosidad. (Del lat. verbosĭtas, -ātis). 1. f. Abundancia de palabras en la elocución.

lunes, junio 12, 2006

Nada es como era

Un buen tiempo sin pasar por estas tierras. Desde mi último post mi vida ha cambiado bastante: me he quedado sin tiempo. Me he comido como 20 libros y he llorado como dos veces y hoy no es mi deseo explicar porque. mas bien dejo algo del delirium tremens que me aqueja cuando me paso de tragos, es como de noviembre del año pasado. otro día con más calma..

Que vida tan putamente mediocre, escribir cuando estoy prendo y/o borracho.
Solo esper (sic)
Sacar(¿?) ese cuaderno amen que no conozca a las mecánicas (¿?) de los malditos ebrios Jah!
Al fin y al cabo, polvo eres y polvo te convertirás y polvo te
Polvo eres, polvo te convertirás, polvo te
echarás.

Pobre (¿?) Hilda, decía la voz

Escriba como carajos se le de la maldita gana, tal vez sean solo delirios de un maldito ebrio de mierda, o sea yo
Yo el absoluto; al fin y al cabo he terminado exorcisando unos cuantos demonios y/o fantasmas que dentro de mí yacen ofuscados, emputados, por el asilo y aislamiento al que los he sometido
Al final me importan 3 pesos que estoy ebrio, moribundo, miserable
Soy solo una hogaza de ser que se debate entre el ser o no ser, (como todos)
Entre el fuí y no fui.
Que HP vida tan llena de arrepentimientos y solo sé que ustedes nada saben ni mierda mas. Esta vida ha sido un teatro falso montado por una sarta de malditos borrachos cuyos pensamientos eran habi influenciados por el alcohol y la mórbida ma(sic)ción que todos tenemos dentro.

Y escribo a doble espacio para que cuando testé sobrio, estas palabras, ebrias, untadas de pecado y de malos pensamientos no ataquen al poquísimo ser triste que hay en mí.
A nadie le importa nada un carajo, ella g(sic)peó inmisericordemente
Miserables que chanda dijo ella, quien se le ocurre carajos le importe.
Que carajos este es inconcebible, he llegado al punto medio en el que todos tenemos la oportunidad de decidir (¿? Huir) entre el abismo y al final, todos elegimos el hp abismo de mier

Que H.P. más infame



NT: No recuerdo cuando lo escribí, fue un viernes como a las 10:30 PM en un Transmilenio por la NQS hasta la estación de Alcalá desde la U. Nacional.

sábado, febrero 11, 2006

Algo de Teogonía

“hasta esta noche pensabas que la vida era absurda, en lo sucesivo sabrás que es misteriosa”

¿Y a que viene todo esto?, pues bueno, la frase no recuerdo de quien es ni donde es que aparece, la verdad es que en los últimos días, la situación mía se encargó de probarme de forma bastante clara la validez de la frasecilla esta.

Resulta que hace unos días, como lo pudieron ver en el post anterior, yo era un simple mortal pidiendo el favor de Ártemis, diosa griega de la caza y los animales salvajes, especialmente los osos, a la vez diosa del parto, de la naturaleza y las cosechas. El hecho es que por esa ceguera temporal, no me había dado cuenta que quizá ella, por su naturaleza de diosa un poco encumbrada, no se molestaría en voltear a mirar a un mísero mortal como yo. Ahora, como en la canción de los Beatles, With a Little Help From my Friends me di cuenta que mi clamor era bien recibido por Hebe, que viene siendo la prima de Ártemis. Hebe es la diosa de la juventud y es quien está a cargo de servirle néctar y ambrosía a los demás dioses, y además es la destinada a casarse con un mortal que se volvió dios (Heracles a.k.a. Hércules). Pues lo cierto es que ha sido completamente comprobado que no le soy indiferente a Hebe y que esa pequeña diosa puede ser quien yo realmente andaba buscando.

Además, como podrán ver, con ella no cometí el error de despertarla para evitar su ira divina que por lo que he visto es prácticamente inexistente al contrario de su prima Ártemis. Quiero aclarar que este cambio de diosa a quien elevar mis súplicas no obedece a razones de despecho sino a una mucho mejor, como lo es adivinar el alguien un sentimiento que había dado por perdido (por lo menos por un tiempo).

Así, que me enorgullezco en presentarles (si ella se entera que esta imagen existe me manda con Perséfone) a mi muy querida diosa Hebe, que por misterios de la vida se puso en mi camino y espero que se quede ahí por un buen tiempo.



Notas Aclaratorias:
a) Mi ausencia por estas tierras está justificada (creo) en la intensa actividad académica a la que he sido sometido gracias al reinicio de clases en la Benemérita y Pontificia Universidad Nacional de Colombia.
b) Ártemis es el nombre clave para una persona que lleva como nombre el que usaban los romanos para llamarla, mientras que Hebe, es la prima de ella, y es el nombre clave para quien lleva como nombre el de la hija de los Capuleto, elegida por Shakespeare para enseñarnos algo de amor.
c) Si alguien sabe de quien es la frase que encabeza este post, le agradezco me pudiese proporcionar el dato.

miércoles, enero 25, 2006

Pidiendo Perdón (un poco largo)

Os conjuro, hijas de Jerusalén,
Por las gacelas y los ciervos,
Que no despertéis ni inquietéis a mi amada
Hasta que a ella le plazca
Cantar de los Cantares 3,5

Esta mañana salí temprano, a demostrarme que aún después de una noche así seguía vivo. No la pasé bien, la dureza de lo que se podría llamar mi cama me hizo estar despierto lo suficiente para oír la lluvia desde que empezó a caer hasta que dejó de hacerlo. Además, la desesperación por no encontrar un papel donde escribir unas cuantas palabras me hizo deambular como un ánima por el pasillo, el salón y la cocina. Alrededor todos dormían, al parecer era yo el único interesado en mirar a la oscuridad por la ventana y no ver más que vacío sabiendo que la lluvia estaba ahí, como una muralla invisible, justo afuera.

Como una presurosa lagartija decidí dirigirme a la salida, a reclamar el día, a solicitarle al cielo un poco de sol para expulsar de mí el tremor provocado por el insomnio. Y en silencio, sin prisa, me fui del lugar. Ya sabía yo que el sol no había aparecido, y que era mi deber llamarlo, era la hora de incinerar mi pena y de evaporar el agua que la miserable noche había dejado sobre los campos y las bestias.
Di unos cuantos pasos, suficientes para hacerle saber a los perros que me iría, pero muy pocos como para hacer que el sol apareciera.
Llegué a la entrada y allí decidió mirarme de frente, obedecerme, o por lo menos es lo que yo quise creer, y sumiso se elevó sobre las colinas. Seguí cuesta abajo y él no se detuvo, como todos los días, cumpliéndole a los lagartos para brindarles un poco de calor y consuelo. Cada uno de mis pasos dejaba una huella en el camino, pero más importante aún, una huella en mí. Iba dejando trozos de mí regados sobre las piedras y la arena, el día me hería como una lluvia de vidrios rotos, trazando heridas sobre mi piel y sobre mi espíritu, y la sangre, y el ardor y sin quejarme.

En el fondo del valle el rumor del río y el barullo del mercado parecían haber estado ahí desde siempre. Pasé sobre ellos, por el puente, sin tocarlos, sin mojarme y sin preguntar el precio de las frutas; algunas veces es mejor pasar junto a un mercado que entrar en él, no importa lo sencillo que parezca, simplemente es mejor no hacerlo. Seguí mi camino, un poco menos tortuoso que unos pasos antes, con la mente siempre ocupada. No había nada más en que pensar que lo de siempre: las mañanas de los sábados, las frutas y ella, siempre ella. ¡Como quise en ese momento estar con ella! Cuanto deseé que su respiración se mezclara con el choque del agua contra las piedras; pero me encontraba solo y escapando de ahí.

Sí, ahora me daba cuenta, más que una súplica, mi salida esa mañana era una huída. Había llegado al punto de escapar en silencio sin que nadie lo supiera, como un triste ladrón que nada consiguió a pesar de su miserable esfuerzo. Y en mi afán por escapar había olvidado cerrar la puerta dejando que los perros y las gallinas entraran. Me lo reproché por unos cuantos pasos pero la imposibilidad de remediarlo me hizo resignar rápidamente.

Un gran tejado de cinc bastante maltratado por los años me recibió frente al mercado y unos cuantos viejos bajo él se extrañaron con mi presencia, y los entiendo, no todos los días los idiotas escapan de su cama tan temprano. El pueblo era similar a alguno de mis sueños, como si sus gentes representaran los libretos que mi mente garrapateaba en la almohada por las noches: colgaban a los cerdos recién muertos en los ganchos rodeados por una corte de gallinazos y perros esperando un hilillo de sangre y tal vez un hueso con algo de carne, bebían el consomé de todas las mañanas en las mesas instaladas bajo los aleros de sus casas y cargaban con mangos los lomos de las mulas.
Pero solo bastaron unos cuantos pasos para dejar todo esto atrás, los ganchos, los perros, las mulas y los mangos. Y así como había llegado me fui, por el camino que se desprende de la ceiba frente a la inutilizada estación del tren seguí la pendiente de las lomas, el camino siempre subiendo y yo tras el como un triste condenado. Y alcanzaba a otros y me cruzaba con otros, todos los que le daban ruido de fondo a las enredadas cavilaciones que acostumbran acosarme en días como este, niños con burros, burros con niños, los hombres afanados de siempre, cabras que a la distancia se veían como perros, gatos, señoras barriendo las hojas recién caídas y ancianos reposando el desayuno.

Al otro lado del valle ella aún dormía, sin darse cuanta de la puerta abierta ni del deambular de los perros. No habíamos hablado desde la noche anterior cuando me despedí después de cruzar unas palabras en su cama, nada importante, simplemente palabras de salón que se dicen por rellenar el silencio a las que mi desespero les ataba plumas de colores para que ella las notara en el aire, pero nada ocurrió, nunca dejaron de ser frases de visita. Tal vez estaba esperando algún viajero que le llevara flores o quizá anhelaba ser viajera para recoger las flores lejos de ahí, no lo supe, y ella tampoco lo hizo porque siguió dormida, simplemente dejando que su cuerpo olvidara la noche que acababa de morir y la paranoia provocada por los pasos sobre el tejado.

Llegué a un lugar junto al que había calabazas sembradas, pude ver todo el valle desde allí, y decidí que era hora de regresar, ya había dejado suficiente dolor y desespero regado por el camino. Me encaminé a reclamar un trofeo que orgullosa y egocéntricamente me entregaría al volver. Era el momento de esquivar los perros que habían salido a mi encuentro y que no dudarían en intimidarme de nuevo, al fin, quién dudaría en intimidar a alguien como yo. El barro se estaba acumulando en mis zapatos y no me preocupé, tampoco lo hice cuando los niños me miraron furtivamente desde atrás de las barandas desvencijadas de sus casas; así de grande era mi ridículo orgullo y mi deseo de regresar junto a su cama, a observarla sin ser observado, a respirar el aire recién exhalado por ella.

Regresar por un camino no reviste la misma importancia que recorrerlo por primera vez, así que no recuerdo mucho de lo que ocurrió mientras volvía a la casa, pero si recuerdo lo que ví cuando al fin atravesé la entrada:
Una niña toda hecha de azúcar reposando sobre un estanque de pasionarias que mostraban las mismas heridas de alguien que ha sido clavado en una cruz. No encontré rocío sobre ellas, solamente un selvático perfume que se entremezclaba con el de su cuerpo y juntos flotaban sobre el aroma de la leña que se enfriaba en la cocina. Que hermosa revelación para mis sentidos; pude tocar el grueso aire que reposaba en la habitación haciéndola impenetrable, como si hubiese sido emparedado en una muralla de aromas. El amanecer y el mundo giraban a su alrededor, ¡que espectáculo se perdían aquellos que aún dormían!

Pero todos los mundanos aires entraron por la puerta abierta y con ellos el miserable egoísmo de siempre. Y como siempre, cometo errores, es algo que suele ser humano, y cuando llega la hora de pedir perdón por despertarla no lo hago. Es mi orgullo el que habla, y solo hasta recibir crueldad de su parte decido reprocharme por no haber sido capaz de soportar un segundo más sin ver sus ojos, sin apreciar como se contraen sus pupilas al hablarme. Es su crueldad la fusta que me aplaca y me envía contra el muro a destrozarme a dentelladas por dentro sin que ella lo note.
Todo había cambiado para cuando eso ocurrió, el bullicio llenaba el salón, el movimiento, las gentes y la laguna verde afuera de la cocina. En ese lugar los ingenuos patos seguían un oportunista gallo que los guiaba, las palomas se limitaban a mirar desde el árbol sin tocar con sus patas esa tierra de cerdos. Y observé su ridícula actuación frente a este miserable espectador que en la puerta trasera se convertía en un montículo de barro seco.

Yo estaba al otro lado de la pared sin que ella lo supiera y de un momento a otro su voz empezó a perder la ternura de otros días. Frunció el ceño, o por lo menos es lo que imagino, y la discusión llegó hasta mí. Si ella hubiese sabido de mi presencia al otro lado del muro no habría pronunciado esas palabras, pero lo hizo. De nuevo me castigaba sin saberlo y culpaba a mis acciones de su desgracia, de la temporal miseria que la cubría en esa soleada mañana.
Afuera los patos aún obedecían al gallo y ella obedecía a su ira. Todo era culpa mía.

Me arrepentí, por supuesto que lo hice, pero ella solo se enteraría de eso al aceptar a mi silencio que se acercaba por detrás, humillado y tembloroso, otorgándole una ofrenda de almíbar para que sus labios recuperaran la dulzura. Cuán equivocado estaba, la candidez nunca había escapado de ellos, solo estaba oculta tras de sus dientes. Fue entonces cuando entendí porque había rechazado el dulce tributo de mi silencio.

Permaneciendo callado, como lo estuve desde el momento en que me azotó, me retiré de la cocina y me senté en la entrada principal a ver discurrir el río de las vidas de los otros que nos rodeaban. Si le hablaba, mis palabras se humillaban; así permanecieron todo ese día, doblegadas, recortadas y reducidas, incluso después de su partida.


Diciembre 4 del 2005

Esperando el perdón de Artemis por haberla despertado.


Hasta que caí, no le digo

"The first player of this game starts with the topic five weird habits of yourself, and people who get tagged need to write an entry about their five weird habits as well as state this rule clearly. In the end, you need to choose the next five people to be tagged and link to their web journals. Don't forget to leave a comment in their blog or journal that says "You have been tagged" (assuming they take comments) and tell them to read yours."

Aquí me encuentro dando cumplimiento a la labor que me ha sido encomendada por las señoritas Andrea Hernández y Ágata del Nogal. Pensándolo bien, estoy seguro de tener más de cinco hábitos extraños o mañas, pero me limitaré a los más raros.


Es Hereditario
Este ha sido herencia del lado paterno, resulta que tengo una tendencia acumulativo-coleccionista que es casi compulsiva. Mis cajones están llenos de cosas que han sido reunidas a lo largo de los años y van desde insignias militares, monedas viejas, cartas igualmente viejas hasta una caja con (creo) cerca de 200 cajitas de tic-tac, pasando por ganchitos, tuercas, juguetes dañados, tarritos de rollos fotográficos, un motor de aeromodelo, una botella de cerveza vacía y una gran cantidad de cosas más. Mi billetera no escapa de esto, porque casi mensualmente tengo que hacerle una limpieza para sacar todos los recibos de todas las cosas que compro y que guardo. No se por qué lo hago, es una tendencia a no dejar escapar las cosas y la creencia de que tal vez puedan llegar a servir para algo, pero eso solo pasa después de botarlas (¿acaso eres tú, Murphy?).

Labios siempre listos para un beso y aliento fresco con solo 2 calorías
Desde hace por lo menos unos seis años no creo haber pasado más de un mes sin cargar una cajita de Tic-Tac’s. No sufro de halitosis, pero me queda muy difícil vivir un día sin comerme unas cuantas de esas pastillitas. Ahora, siempre que puedo cargo la cajita en la maleta y me llega a durar una semana, porque si la llevo en el bolsillo nunca llega al final del día. Pero las Tic-Tac no están solas, son acompañadas por el Chap-Stick (Tiene que ser de ese) medicado, eso sí es porque mis labios tienden a secarse con facilidad. Y siempre que salgo de la casa, puedo salir sin celular, sin billetera pero no sin Tic-tac y Chap-Stick. (Aclaro que no me pagan por la promoción).

Tengo Huevo
Hay comidas que así las deteste, por una u otra razón como por cortesía o por obligación, he comido. Entre ellas la auyama, las habichuelas, el brócoli y el coliflor; pero la única a la que renuncié desde mi infancia, y me la pueden servir donde sea y digo que no es el huevo. Cocinado, frito, revuelto, estrellado, tibio o como se les ocurra prepararlo no es comida digna de mi paladar. Dejé de comerlo un día que sentí un ligero rebote después de consumirlo; la verdad el olor me molesta y me paro de la mesa (por lo menos en mi casa) cuando alguien lo come a mi lado. Definitivamente lo detesto.

Are you talking to me?
No es exactamente ese parlamento, cada vez que entro a bañarme sostengo un cuasi-monólogo mirándome en el espejo. Y puedo hablar de cualquier cosa, o sencillamente cantar la canción que esté sonando. Este hábito nació con el espíritu de acumular fuerzas para entrar a la ducha a las 5 AM y poner los pies en el piso que a esa hora se encuentra un poco frío, pero se desplazó al esto del día, entonces me puedo pasar entre dos y diez minutos frente al espejo hablándome (cuando hay alguien cerca lo hago mentalmente) antes de bañarme.
Corolario:
Eso de hablar solo es crítico, he pensado en comprarle un manos-libres al celular para que no piensen que soy un idiota (aunque tal vez lo sea) cuando voy caminando y hablando solo por la calle.

That’s Disgusting
Yo sé que tal vez alguien se sentirá desagradado, pero este es el hábito raro más antiguo, me acompaña desde que estaba perfeccionando el antiquísimo arte de ir al baño solo, tiempo que coincidió con los años en los que estaba aprendiendo a leer (entre 1989 y 1990 diría yo). Y es que la naturaleza, sabia como ella sola, se encargó de enseñarme a leer “de corrido” con unas historietas de Condorito que habían en la casa durante el tiempo que yo dedicaba a mi tarea escatológica. Pues sí, leo en el baño mientras estoy cag…, ¿Y qué?. Mi mamá se cansó de prohibírmelo así que aún lo conservo. La causa más probable de esto tal vez reside en lo aburrido que me debió parecer el cumplir con el deber exigido por mi cuerpo, y digo debió parecer, porque jamás volví a aburrirme en el trono de porcelana.

La Ñapa
Prefiero bañarme por las noches antes de acostarme, con tiempito y escuchando música, desde Rage Against the Machine hasta Vallenato, depende del estado de ánimo.

Bueno, pues quedó hecha la tarea. Ahora lo difícil es encontrar a quien “Taggear”, porque según veo, casi todos han escrito estas cosas. Es que hasta de uno hay que reirse.

Aquí van los(as) que siguen:

Laura: A ver si resucitas
Little Padawan: A modo de ejemplo
Tify: Se me adelantaron pero ahí estás


Ya no más.

jueves, enero 19, 2006

Back in the Game

Así que esta es mi vida:
estudio en una universidad que está paralizada, tengo mil cosas que hacer y no quiero hacerlas, mi mejor amiga cree que necesito una novia (honestamente yo también), sigo odiando que haga sol sobre Bogotá, dos de mis amigos se han caido en moto (la misma moto), este es un computador prestado, está oliendo a caldo en esta oficina y tengo una congestión de cosas por decir (quizá sin importancia).

Después de unos cuantos días de ausencia injustificada por estas tierras, he vuelto, pues como ando medio de afán ,me limitaré a los asuntos de rigor.

Asunto de Rigor 1: La U. Nacional está en Asamblea y no he podido acabar el segundo semestre del año pasado y no se que va a pasar.

Asunto de Rigor 2: Esperen a que sea presidente y verán mis primeros decretos. (Es pa' un post Futuro)

Asunto de Rigor 3: Este país es el único donde las vacas se caen en las alcantarillas.

Asunto de Rigor 4: Pa' que lean algo bueno, pego este cuento de León León Ramírez, publicado en el libro Los gatos de Kent. 'Ta como bonito.


Escrito está



Bogotá, mayo 22 de 2003
Respetada doctora Duque:
He recibido instrucciones de la gerencia para enviarle el material relacionado con la posible fusión de nuestras Compañías. Adjunto encontrará lo anunciado. Le agradezco confirmar su recibo.
Atento saludo,
Santiago Cobo


Bogotá, mayo 23 de 2003
Doctor Cobo:
El material enviado por usted está incompleto. No recibí los ítems sobre Seguros. Tome nota para evitar pérdidas innecesarias de tiempo.
De usted,
Lina María Duque


Bogotá, mayo 26 de 2003
Respetada doctora Duque:
El listado original sobre el cual se preparó la información no contemplaba el tema de Seguros. He procedido a complementar los datos. Le ruego disculpe si le he ocasionado alguna molestia.
Atento saludo,
Santiago Cobo


Bogotá, mayo 27 de 2003
Doctor Santiago:
Gracias por el resto de los informes. Realmente no hemos tenido ningún traumatismo. Sus comentarios al margen fueron de gran ayuda.
Cordial saludo,
Lina María Duque


Bogotá, mayo 30 de 2003
Apreciada doctora Duque:
Me satisface ver que mis orientaciones han sido tenidas en cuenta. Es mi tema favorito: sobre él, hice una especialización el año pasado. Le reitero mi disposición para colaborar en lo que usted disponga.
Cordial saludo,
Santiago Cobo


Bogotá, junio 3 de 2003
Apreciado Santiago:
Muchísimas gracias. Actitudes como la suya van a facilitar, sin duda, el rápido empalme. Le pido que nos ayude con la reclasificación del Activo Contingente.
Hasta pronto,
Lina María Duque


Bogotá, junio 12 de 2003
Apreciada Lina María:
Discúlpeme por la demora en responderle. Anexo encontrará lo solicitado. Aunque no es de su incumbencia, permítame comentarle que se me presentó un serio inconveniente con mi apartamento, razón por la cual no pude atender con más celeridad su petición. Es el problema de tener treinta y cuatro años y vivir solo.
Cordial saludo,
Santiago Cobo


Bogotá, junio 13 de 2003
Apreciado Santiago:
No hay nada que disculpar. Por el contrario, una vez más, gracias. Es usted claro y preciso en su información. Por eso, llevamos el trabajo tan adelantado. Espero que haya resuelto su problema. Lo entiendo, porque yo también vivo sola.
Cordial saludo,
Lina María


Bogotá, junio 16 de 2003
Apreciada Lina María:
No motiva esta carta el interés profesional. Quiero decirle, que el tono de su última comunicación fue como un bálsamo en medio de esta tormentosa fusión. Espero que su soledad no sea tan apremiante como la mía. Ojalá en alguna oportunidad podamos saber un poco más de nosotros.
Con aprecio,
Santiago

Bogotá, junio 20 de 2003
Doctor Cobo:
La doctora Duque, quien lideraba los trabajos de empalme en la contraparte, se ha retirado de la Compañía. Próximamente estaremos informando el nombre de la persona con quien debe entenderse en lo sucesivo.
Atentamente,
Gerencia General


Bogotá, junio 24 de 2003
Para: Jefe de Personal
Nos hemos enterado del retiro de la doctora Duque con quien veníamos adelantando el trabajo de empalme. Hay algunos aspectos comunes que quisiera finiquitar. Comedidamente, le solicito los datos personales de la doctora, es decir, dirección y teléfono de su residencia.
Atentamente,
Santiago Cobo


Bogotá, junio 26 de 2003
Apreciado doctor Cobo:
Lamento no poder suministrarle la información por usted solicitada. La doctora Duque fue contratada como Asesora Externa para responder por el manejo operativo de la fusión. Lo anterior, no justifica el hecho de no tener toda su documentación en regla.
Atentamente,
Jefe de Personal



Bogotá, junio 26 de 2003
Para: Jefe de Personal
Es absolutamente inadmisible que el Departamento a su cargo haga una contratación sin tener los datos básicos del funcionario que ingresa a la compañía.
Atentamente,
Santiago Cobo


Bogotá, junio 27 de 2003
Apreciado doctor Cobo:
Bien puede ahorrarse sus comentarios sobre nuestros procedimientos internos. Para su información, y de manera confidencial, le comento que la doctora Duque fue enganchada por orden directa de la Gerencia General, con quien le sugiero tratar este punto, que igualmente tendrá que esperar. Como usted bien sabe, la Gerencia salió de viaje al exterior, y regresa hasta dentro de dos meses.
Atentamente,
Jefe de Personal


Bogotá, julio 1 de 2003
Para: Jefe de Personal
Por favor, no tenga en cuenta lo manifestado en mi nota anterior. De todas formas, le agradeceré muchísimo cualquier información que usted pueda suministrarme sobre la doctora Duque.
Atentamente,
Santiago Cobo


Bogotá, julio 3 de 2003
Estimado doctor Cobo:
Uno de los conductores, asignado a la Gerencia, me comentó que en varias oportunidades llevó a la doctora Duque a su apartamento en la Unidad Residencial Áticos. Espero que este dato le sea de alguna utilidad.
Cordialmente,
Jefe de Personal


Bogotá, julio 5 de 2003
Señor Administrador
Unidad Residencial Áticos
El personal de celaduría de su Conjunto me ha solicitado formular esta petición por escrito y directamente a usted. Me urge localizar a la doctora Lina María Duque, quien reside en esa Unidad. ¿Sería usted tan gentil de informarme el interior y el apartamento, así como el número telefónico? ¿O, en su defecto, podría entregarle esta carta a ella directamente, con la petición de que me contacte?
Gracias y atento saludo.
Santiago Cobo


Bogotá, julio 9 de 2003
Señor Administrador
Unidad Residencial Áticos
En días pasados, y siguiendo sus indicaciones, hice una solicitud en relación con la residencia de la doctora Lina María Duque, sin obtener contestación hasta la fecha. Permítame insistir en mi petición, solicitándole pronta respuesta.
Cordialmente,
Santiago Cobo


Bogotá, julio 11 de 2003
Señor Cobo:
Como usted comprenderá, no es usual que demos información de los residentes de la Unidad a desconocidos. En este caso, y previa verificación de sus datos, le comentamos que Lina Duque no figura como propietaria de ninguno de los apartamentos del Conjunto, aunque sí fue residente hasta el mes pasado. La señorita Duque no dejó los datos de su vivienda actual.
Atentamente,
Unidad Residencial Áticos


* * *


Boston, agosto 16 de 2003
Recordado Santiago:
Ante todo, debo disculparme por haber abandonado la Compañía sin ningún comentario, sobre todo a usted, por quien siento un gran aprecio. Desde niña he sufrido un mal poco común, que en Colombia es de difícil diagnóstico. Mi familia es pudiente, y ha logrado sufragar los gastos de mi tratamiento, aquí, en los Estados Unidos. Aunque la enfermedad siempre ha estado bajo control, tuve una súbita recaída que obligó mi desplazamiento inmediato a Boston.
Han sido días muy difíciles, lejos de mi familia, y con la incómoda sensación de haber abandonado mi trabajo, el cual era, en cierta forma, el único aliciente de mi vida. No le escribí antes, porque las condiciones no habían sido propicias. La soledad y la lejanía me impulsan a dejar de lado mi natural prevención para decirle, Santiago, que su recuerdo ha sido mi única compañía en esta dura prueba. Me pregunto por qué, y sólo contesta mi corazón quien no sabe de razones. Pienso que es una ilusión a la que me he aferrado con fuerza. ¡Es tan vulnerable mi ser en estos momentos! Esta incógnita, sólo usted puede ayudarme a despejarla. Le pido sea sincero. No tema herir este corazón de veintiocho años de existencia, ya con las cicatrices del desengaño.
Con aprecio,
Lina María


Bogotá, agosto 26 de 2003
Mi querida Lina:
No se imagina cuánta emoción me produjo recibir su carta. Traté con desesperación de dar con su paradero, pero fue infructuosa mi búsqueda. Los caprichos del destino son impredecibles; jamás imaginé su situación. Mi deseo más ferviente es su pronta mejoría.
Mi corazón, como el suyo, no sabe dar explicaciones. Pero de una cosa sí estoy seguro: nunca antes había sentido una obsesión tan fuerte, como la de querer estar a su lado. ¿Capricho? No, definitivamente no. Es un sentimiento que me impulsa pedirle me permita viajar a visitarla, y así, los dos, resolver las dudas que nos estrujan el alma.
Con amor,
Santiago


Boston, september 8/2003
Mr. Santiago Cobo
We regret to inform you that Ms. Lina Duque passed away yesterday at 14:20 hours. Please find attached her medical file.
Community Area Manager
New England Medical Center

* * *

Bogotá, mayo 14 de 2004
Inolvidable Lina María:
Hace un año te escribí por primera vez. Con ésta, ya son treinta y dos las cartas que te he enviado. Nunca dejaré de hacerlo. Así te lo prometí hace tiempo. Yo estoy muy bien, y sólo pienso en todas las cosas que no fueron y que imagino cómo serían...
Siempre tuyo,
Santiago

Asunto de Rigor 5: Otro día con más tiempito los recibo, y se toman un cafecíto.

lunes, enero 02, 2006

Charla Inexistente

La conversación que nunca tuvimos

A mi lado estaban sentados un tipo sin nombre y una solterona cruzando el pasillo.
Tú, que habías abordado conmigo el bus, habías permaneciendo en silencio dentro de mi mente.
Y como si fuera un anciano recordando juventudes perdidas corté el silencio en el que habíamos permanecido inmersos.

-Si tú no has temido tu muerte, yo sí la he temido- dije mirando a través del parabrisas.

-¿Por qué?- fue tu pregunta.

-Porque dejarías de ser el fantasma que veo de vez en cuando, para convertirte en un fantasma de mi memoria al que no vería jamás.

Y así siguió nuestro viaje en silencio hasta cuando me bajé del bus.




Esto es un ligero texto recuperado de mis archivos, escrito por allá a finales de Julio del año pasado. Pura esquizofrenia

viernes, diciembre 30, 2005

Hice el esfuerzo de conseguirla pa�que mi nueva lectora la conozca (LauraVa). Pa' que no digan que uno no los consiente.

Nos leemos hasta el 2006...

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Here Comes The Sun

(George Harrison)
Here comes the sun, here comes the sun
And I say it's all right
Little darling, it's been a long cold lonely winter
Little darling, it feels like years since it's been here
Here comes the sun, here comes the sun
And I say it's all right
Little darling, the smiles returning to the faces
Little darling, it seems like years since it's been here
Here comes the sun, here comes the sun
And I say it's all right
Sun, sun, sun, here it comes [5 times]
Little darling, I feel that ice is slowly melting
Little darling, it seems like years since it's been clear
Here comes the sun, here comes the sun
And I say it's all right
Here comes the sun, here comes the sun
It's all right, it's all right
No pongo la canción en CastPost porque no la tengo a la mano, pero pues está como pa' empezar el año nuevo y esperar el sol de Enero.
Que ojalá este año la pasen(mos) bueno, de preferencia mejor que el que se acaba. Seguir de frente, porque que más se puede hacer, lamentarse no sirve pa' un carajo y los arrepentimientos terminan sienda peso extra, entonces mejor aprovechar lo que se venga.
Un Saludo sincero pa' todos los que pasan por aquí.
Notas: Por Sugerencia de kamylo, monté la dichosa cajita de mensajes, fue mas fácil de lo que pensé. Ah, y también monté unos cuantos links, todavía faltan, pero ahí voy.
La Foto es de los primeros rayos de sol cerca a mi casa el día de ayer (6:38 AM), eso sí, hacía un frío de p... madre.

PS: Como no me la regalaron, me va a tocar comprarme la afeitadora eléctrica.


jueves, diciembre 29, 2005

No es lo mismo


“Curioso que la gente crea que tender una cama es exactamente lo mismo que tender una cama, que dar la mano es siempre lo mismo que dar la mano, que abrir una lata de sardinas es abrir al infinito una lata de sardinas. < >.”
Las Armas Secretas (Julio Cortázar)


Para que digo que no, si sí. Así como el clima bogotano, mi estado de ánimo es un tanto voluble. Hoy el cielo azul no me molesta tanto, claro que el calor de mil demonios es inmamable, pero bueno, que se le va a hacer.

Tenia pensado para hoy hacer un mea culpa, pero no estoy como pa’ andar acusándome por pendejadas, así que lo dejaré para otro día. El inconveniente de no haberme inculpado públicamente es que me quede sin tema para hoy y tendré que esforzarme un poco.

La imagen que encabeza este Post la tomé esta mañana en un separador de la Calle 45, que es el primer lugar donde veo coristas de cerámica enterrados. Es algo curiosa.

Ya pa’ terminar, a los que se han pasado por aquí, le debo un link aquí al ladito, un día de estos con más tiempo arreglo eso. Hoy no pongo canción porque la red de esta empresa está jodiendo pero recomiendo para hoy Penny Lane (The Beatles).
Por hoy no es más.